Devocional Diario PERLA DEL DÍA

YOM KIPUR Día del Perdón

Oraciones de Perdón (Selijot) en el Kotel o Santuario de Jerusalem 🙏🏻🖤✡️ https://youtu.be/DtpVWSOOQPA?si=1VVdvW1rcN2GBrTf

viernes, 24 de abril de 2015

Devocional Diario (Perla 24)

Resultado de imagen para si dios no edificare la casa en vano trabajan los que la edifican
Pro 24:3   Con sabiduría se edifica una casa,
  Y con prudencia se afianza;

Bendiciones al Creador, y a tu vida.

PORCIÓN DIARIA DE MANÁ
Parashá 38 Kóraj
Números 16:1 – 18:32
Por Dr. S. K. Blad
Quinta aliyá, 17:1-9 (17:16-24 heb.)
17:2 (17:17 heb.) “Habla a los hijos de Israel y toma de ellos una vara por cada una de las casas paternas: doce varas de todos los jefes conforme a sus casas paternas. Y escribirás el nombre de cada uno en su vara,” – HaShem tomó la decisión de mostrar, mediante una obra sobrenatural, quién fue escogido para estar delante de Su presencia, para así disminuir las quejas de los hijos de Israel contra el liderazgo. Con esta obra HaShem manifestó que Aharón no había sido instalado en el puesto de Sumo Sacerdote por Moshé, sino por Su mandato. Un palo muerto, usado como vara, recibió nueva vida para mostrar la autoridad del liderazgo. Lo que verdaderamente manifiesta si un líder espiritual ha sido puesto y es respaldado por HaShem, es si el poder de la resurrección opera mediante su ministerio. De la misma manera la resurrección es la evidencia de que Yeshúa HaMashiaj ha sido puesto por el Eterno como el Sumo Sacerdote celestial y Juez sobre vivos y muertos, como está escrito en Hechos 2:36:

“Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Yeshúa a quien vosotros crucificasteis, Elohim le ha hecho Señor y Mesías.”


En Hechos 17:31 está escrito:

“porque Él ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al resucitarle de entre los muertos.”

Cuando esta resurrección haya sido manifestada a todo el pueblo de Israel, cesarán las quejas contra Yeshúa.

Sexta aliyá, 17:10 – 18:20 (17:25 – 18:20 heb.)

18:1  “Entonces HaShem dijo a Aharón: Tú y tus hijos, y tu casa paterna contigo, llevaréis la culpa en relación con el santuario; y tú y tus hijos contigo llevaréis la culpa en relación con vuestro sacerdocio.” – En el capítulo 18 el sacerdocio es reafirmado como una respuesta al temor del pueblo cuando dijo “todos moriremos al acercarnos al santuario”, cf. 17:12-13. Sólo los sacerdotes y los levitas podrán ejercer el ministerio en el santuario. El pueblo podía entrar en el atrio, pero no acercarse al altar ni entrar en el lugar santo. Los sacerdotes tienen que llevar la culpa de los pecados de los hijos de Israel, en cuanto al Santuario. El sacerdocio es responsable del puebld, tanto par enseñar para que el pueblo no peque, como para expiar cuando el pueblo peque. Según Rashí, se está refiriendo a la responsabilidad que cae sobre los sacerdotes de advertir cualquier lego que pudiera llegar a tocar los objetos sagrados.

18:12 “Todo lo mejor del aceite nuevo y todo lo mejor del mosto y del cereal, las primicias que presenten a HaShem, te las daré a ti.” – Todo lo mejor es entregado al Sacerdote, como representante del Eterno. Para dar ofrendas hay que dar de lo mejor. Una ofrenda agradable tiene que costar. La palabra hebrea que ha sido traducida como “primicias” es “reshit”. Es la misma palabra que aparece en Génesis 1:1 como la primera palabra de la Torá. El Mesías es el “Reshit”,[3] las primicias de toda creación, cf. Juan 1:1-3; 1 Juan 1:1; Colosenses 1:15-16; Revelación 3:14.

18:13 “Los primeros frutos maduros de todo lo que hay en su tierra, que traigan a HaShem, serán tuyos. Todo el que esté limpio en tu casa podrá comer de ello.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “primeros frutos” es “bikurim”.

En 1 Corintios 15:20 está escrito:

“Mas ahora el Mesías ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron.”

Aquí se habla de la resurrección de Yeshúa como “primicias”, aludiendo al bikurim de los productos de la tierra de Israel. Esto nos enseña que por medio de la resurrección, Yeshúa se entregó como una ofrenda al Padre y a los hombres.

18:14 “Toda cosa dedicada en Israel, será tuya.” – En el Talmud[4] se mencionan 24 donaciones que los israelitas separan para los sacerdotes, diez de ellas son comidas por los sacerdotes en el atrio del templo, cuatro son comidas en toda la ciudad de Yerushalayim y diez son comidas en cualquier ciudad de la Tierra de Israel.

Sacrificios consumidos en el área del templo:

1.    Partes de un animal terrestre sacrificado por el pecado.
2.    Partes de un ave sacrificada por el pecado.
3.    La ofrenda por la culpa.
4.    La ofrenda por la culpa pendiente.
5.    Partes de los sacrificios de paz de la asamblea en Shavuot, cf. Levítico 23:19.
6.    El remanente del log de aceite usado para purificar a un leproso, cf. Levítico 14:10ss.
7.    Los dos panes ofrendados en Shavuot, cf. Levítico 23:17.
8.    El pan de la proposición, cf. Éxodo 25:30; Levítico 24:5-9.
9.    El remanente de las ofrendas de harina.
10.  El remanente de la ofrenda del omer, cf. Levítico 23:10.

Sacrificios consumidos en la ciudad de Yerushalayim:

11.  El resto del animal primogénito macho doméstico kasher que fue sacrificado sobre el altar.
12.  Las primeras frutas (bikurim).
13.  Partes de la ofrenda de acción de gracias y el carnero del nazareo, cf. Levítico 7:11-14; Números 6:19.
14.  Las pieles de los sacrificios, cf. Levítico 7:8.

Sacrificios consumidos en cualquier ciudad en Erets Israel:

15.  La porción separada de la cosecha (terumá).
16.  El diezmo del levita (entregado al sacerdote del diezmo que ha recibido).
17.  La torta separada de la masa (jalá).
18.  La primera lana del esquileo.
19.  El hombreo, quijadas y estómago de todo animal que es faenado (aunque no es un sacrificio).
20.  El dinero para la redención de un hijo primogénito (pidyón habén), cf. Números 18:15-16.
21.  La redención por el primogénito de un burro, cf. Éxodo 13:13.
22.  Un campo consagrado que no ha sido redimido dentro de su tiempo asignado, cf. Levítico 27:16-21.
23.  Un campo dedicado como “jerem”, propiedad de los sacerdotes, cf. Números 18:14.
24.  Propiedad robada de un converso y regresada por el ladrón después de que el converso hubo fallecido no dejando herederos, cf. Números 5:7-8.

18:15-16 “Todo lo que abre la matriz de toda carne, ya sea hombre o animal, que presenten a HaShem, será tuyo; sin embargo, el primogénito de hombre ciertamente redimirás, y el primogénito de animales impuros redimirás. En cuanto a su redención, de un mes los redimirás, según tu valuación, por cinco siclos en plata, según el siclo del santuario que es de veinte geras.” – El primogénito de los hombres tiene que ser redimido con dinero, a partir de los 30 días de edad. En Lucas 2:22 está escrito que los padres de Yeshúa cumplieron este mandamiento, a partir de los 40 días de la edad del niño.

18:19 “Todas las porciones separadas (terumá) de las cosas consagradas, que los hijos de Israel ofrezcan a HaShem, las he dado a ti, a tus hijos y a tus hijas contigo, como porción perpetua; es un pacto permanente de sal delante de HaShem para ti y para tu descendencia contigo.” – La sal nunca pierde su fuerza, por eso es usada como señal de pacto.

En Mateo 5:13 está escrito:

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.”

La sal no puede perder su fuerza pero puede ser mezclada con arena y así pierde su fuerza. La arena simboliza los conceptos humanos. La sal representa la paz perpetua, según Marcos 9:50, donde está escrito:

“La sal es buena; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y estad en paz los unos con los otros.”
Séptima aliyá,  18:21-32

18:21 “Y he aquí que yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, a cambio de su ministerio en el cual sirven, el ministerio de la tienda de reunión.” – El diezmo, en hebreo “maaser”, es la parte de los productos agrícolas que hay que separar una vez al año y entregar a sus respectivos destinatarios. Hay tres tipos de diezmo: el primer diezmo, en hebreo “maaser rishón”, el segundo diezmo, “maaser shení”, y el diezmo del pobre, “maaser aní”.

1.       En primer lugar se separa la terumá, “la porción separada” que se entrega directamente al sacerdote. La cantidad oscila entre 1.7 – 2.5 % (1/60 – 1/40) del producto.
2.       En segundo lugar se separa el maaser rishón, que es el 10 % de lo que queda del producto, y se entrega al levita. El levita, a su vez, separa el diezmo de lo que recibe, que se llama “terumat maaser”, y lo entrega al sacerdote, cf. Números 18:26.
3.       En tercer lugar, se separa el maaser shení, que es el 10 % de lo que queda del producto, y lo lleva a Yerushalayim para ser comido allí. Esto se hace el primero, segundo, cuarto y quinto años del ciclo agrícola de siete años, cf. Deuteronomio 14:22-26. En el tercero y sexto años, en lugar del maaser shení se separa el maaser aní, el cual es entregado a los pobres, Deuteronomio 14:28-29. En el séptimo año no se separan los diezmos de la agricultura.[5]

Los obreros que obtenían sus ganancias en trabajos que no tenían que ver con la agricultura, por ejemplo pescadores y mercaderes, diezmaban también en el séptimo año.

En Mateo 23:23 está escrito:

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la torá: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y éstas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquéllas.”

En este caso el Mesías secundó la halajá de los fariseos que dice que hay que diezmar también de las hortalizas y las verduras, no solamente de los siete frutos de la tierra mencionados en la Torá, cf. Deuteronomio 8:8.
El diezmo ha sido constituido por Elohim como un principio para el hombre desde la creación al igual que el Shabat. Adam tenía que labrar todos los árboles del huerto, pero no podía comer de todos ellos. El árbol de la ciencia del bien y del mal tenía que ser trabajado pero no comido. El principio del diezmo es trabajar cierto tiempo sin poder aprovecharse de ello. El que trabaja 40 horas a la semana, está trabajando 4 horas para su diezmo sin poder “comer” de esas horas. Con otras palabras, el diezmo corresponde al trabajo de 4 horas. El obrero no podrá sacar beneficio propio de él. El mismo principio fue establecido en el huerto del Edén. Adam tenía que trabajar el árbol de la ciencia cierto tiempo sin sacar beneficio personal de él. De los otros árboles podía sacar beneficio de su trabajo. Así que el principio del diezmo es algo que fue establecido desde la creación y es parte de las normas originales para el hombre.
En las Escrituras, el número 10 representa la totalidad. Por esta razón, el que da el diezmo está reconociendo que no es dueño de sus bienes, sino sólo un administrador de los bienes del Eterno. El que no da el diezmo no reconoce al Dueño del Universo en su economía personal. De la misma manera sucede con el shabat. El que no guarda el shabat, dado desde la creación, no reconoce al Creador sobre su tiempo. El diezmo es un shabat en la economía. El principio del diezmo no depende del servicio en el templo. El primer hombre, Adam, dio el diezmo, ¡hasta el día en que comió de él! El que come del diezmo está cometiendo el mismo pecado que Adam cuando comió del árbol prohibido. Avraham dio el diezmo a Malki Tsedek que, según la tradición, fue su profesor de Torá. Yaakov dio el diezmo cuando volvió de Padán Aram. Esto nos enseña que el factor templo no decide si se va a dar el diezmo o no, solamente dónde se debe entregar el diezmo.
Los levitas tienen la obligación de enseñar Torá al pueblo. Si una persona ocupa el lugar de maestro de Torá, en cierto sentido está haciendo el trabajo de un levita, y merece una recompensa económica por su labor, como está escrito en 1 Timoteo 5:17-18:

“Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza. Porque la Escritura dice: NO PONDRÁS BOZAL AL BUEY CUANDO TRILLA, y: El obrero es digno de su salario.”



En Mateo 10:10b está escrito:

“el obrero es digno de su sostén.”

En 2 Corintios 11:8 está escrito:

“A otras congregaciones despojé, tomando salario de ellas  para serviros a vosotros”

Yeshúa HaMashíaj recibe el diezmo como Sumo Sacerdote según el orden de Malki Tsedek, como está escrito en Hebreos 7:8:

“Aquí, ciertamente hombres mortales reciben el diezmo, pero allí, los recibe uno de quien se da testimonio de que vive.”

De esa manera queda establecido que, a partir la resurrección de Yeshúa, el diezmo puede ser entregado a los obreros que están sirviendo a tiempo completo en el ministerio de Malki-Tsedek.

En 1 Corintios 9:1-14 está escrito:

“¿No soy libre? ¿No soy emisario? ¿No he visto a Yeshúa nuestro Señor? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor? Si para otros no soy emisario, por lo menos para vosotros sí lo soy; pues vosotros sois el sello de mi ministerio en el Señor. Mi defensa contra los que me examinan es ésta: ¿Acaso no tenemos derecho a comer y beber? ¿Acaso no tenemos derecho a llevar con nosotros una esposa creyente, así como los demás emisarios y los hermanos del Señor y Cefas? ¿O acaso sólo Bernabé y yo no tenemos el derecho a no trabajar? ¿Quién ha servido alguna vez como soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta una viña y no come de su fruto? ¿O quién cuida un rebaño y no bebe de la leche del rebaño? ¿Acaso digo esto según el juicio humano? ¿No dice también la Torá esto mismo? Pues en la Torá de Moshé está escrito: NO PONDRÁS BOZAL AL BUEY CUANDO TRILLA. ¿Acaso le preocupan a Elohim los bueyes? ¿O lo dice especialmente por nosotros? Sí, se escribió por nosotros, porque el que ara debe arar con esperanza, y el que trilla debe trillar con la esperanza de recibir de la cosecha. Si en vosotros sembramos lo espiritual, ¿será demasiado que de vosotros cosechemos lo material? Si otros tienen este derecho sobre vosotros, ¿no lo tenemos aún más nosotros? Sin embargo, no hemos usado este derecho, sino que sufrimos todo para no causar estorbo a las buenas nuevas del Mesías. ¿No sabéis que los que desempeñan los servicios sagrados comen la comida del templo, y los que regularmente sirven al altar, del altar reciben su parte? Así también ordenó el Señor que los que proclaman las buenas nuevas, vivan de las buenas nuevas.”

De la misma manera como los que servían en el templo comían de los diezmos, las ofrendas y los sacrificios, los que están sirviendo con la predicación y la enseñanza a tiempo completo en la congregación del Mesías, tienen el derecho de vivir de los diezmos y de las ofrendas. Esto es lo justo. Sin embargo, si desean, podrán negarse ese derecho, como fue el caso de los emisarios Shaúl y Bernabé.

En Gálatas 6:6 está escrito:

“Y al que se le enseña la palabra, que comparta toda cosa buena con el que le enseña.”

En Filipenses 4:17 está escrito:

“No es que busque la dádiva en sí, sino que busco fruto que aumente en vuestra cuenta.”

El shaliaj Shaúl estaba más interesado en el beneficio de la dádiva en los dadores que en la misma dadiva. Él se alegraba muchísimo por el dinero que le habían dado, porque sabía que al cumplir ellos con esta mitsvá, iban a ser grandemente bendecidos, como está escrito en el versículo 19:

“Y mi Elohim proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en el Mesías Yeshúa.”

Un líder tiene que estar más interesado en el beneficio del pueblo que en el suyo propio.


En Números 18:21, 24 está escrito:

“Y he aquí que yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, a cambio de su ministerio en el cual sirven, el ministerio de la tienda de reunión… Porque el diezmo de los hijos de Israel, el cual ofrecen como ofrenda a HaShem, yo lo he dado a los levitas por heredad; por tanto, he dicho en cuanto a ellos: "Entre los hijos de Israel no tendrán heredad."”

El diezmo es dado al Eterno, y luego Él se lo da a los levitas. Así que, ninguno puede decir que está dando el diezmo a los hombres, aunque en lo práctico son los hombres los que reciben el diezmo, cf. Hebreos 7:5. El diezmo es dado a cambio del ministerio levítico. Parte de ese ministerio es la enseñanza de la Torá, como está escrito en Deuteronomio 17:9-11:

“y vendrás al sacerdote levita o al juez que oficie en aquellos días, e inquirirás de ellos, y ellos te declararán el fallo del caso. Y harás conforme a los términos de la sentencia que te declaren desde aquel lugar que HaShem escoja; y cuidarás de observar todo lo que ellos te enseñen. Según los términos de la ley que ellos te enseñen, y según la sentencia que te declaren, así harás; no te apartarás a la derecha ni a la izquierda de la palabra que ellos te declaren.”

En Deuteronomio 33:8-10 está escrito:

“Y de Leví dijo: Tu Tumim y tu Urim sean para tu varón santo, a quien pusiste a prueba en Masá, con quien luchaste en las aguas de Merivá; el que dijo de su padre y de su madre: "No los conozco"; y no reconoció a sus hermanos, ni consideró a sus propios hijos, porque obedecieron tu palabra, y guardaron tu pacto. Ellos enseñarán tus ordenanzas a Yaakov y tu Torá a Israel. Pondrán incienso delante de ti, y ofrendas de ascención perfectos sobre tu altar.”

En Malaquías 2:4-7 está escrito:

“Entonces sabréis que os he enviado este mandamiento para que mi pacto siga con Leví--dice HaShem de los ejércitos. Mi pacto con él era de vida y paz, las cuales le di para que me reverenciara; y él me reverenció, y estaba lleno de temor ante mi nombre. La verdadera Torá estaba en su boca, y no se hallaba iniquidad en sus labios; en paz y rectitud caminaba conmigo, y apartaba a muchos de la iniquidad. Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la Torá de su boca, porque él es el mensajero de HaShem de los ejércitos.”

Como parte del ministerio sacerdotal y levítico consiste en enseñar la Torá es justo dar el diezmo a las instituciones donde se enseña la Torá para que sea entregado a los maestros de las Escrituras.

18:29 “De todos los dones que recibís presentaréis toda porción separada (terumá) a HaShem, de lo mejor de ellas, la parte consagrada de ellas.” – Según Rashí, esto significa que el levita tiene que dar primero una porción separada al sacerdote de lo que ha recibido del pueblo, en hebreo “trumá guedolá”, que corresponde más o menos a una cincuentava parte del total. Luego entrega el diezmo al sacerdote, la terumat maaser.

En Proverbios 3:9-10 está escrito:

“Honra a HaShem con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; entonces tus graneros se llenarán con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto.”

El que da el diezmo está honrando al Eterno. El que no da el diezmo lo ignora y lo deshonra.

En Malaquías 3:8-12 está escrito:

“¿Robará el hombre a Elohim? Pues vosotros me estáis robando. Pero decís: "¿En qué te hemos robado?" En los diezmos y en las ofrendas. Con maldición estáis malditos, porque vosotros, la nación entera, me estáis robando. Traed todo el diezmo al alfolí, para que haya alimento en mi casa; y ponedme ahora a prueba en esto --dice HaShem de los ejércitos-- si no os abriré las ventanas del cielo, y derramaré para vosotros bendición hasta que sobreabunde. Por vosotros reprenderé al devorador, para que no os destruya los frutos del suelo; ni vuestra vid en el campo será estéril --dice HaShem de los ejércitos. Y todas las naciones os llamarán dichosos, porque seréis una tierra de delicias --dice HaShem de los ejércitos.”

HaShem bendice grandemente al que da el diezmo. El cielo estará siempre abierto sobre la economía del que diezma. Así la siembra de sus ofrendas, que son dadas además del diezmo, puede dar mucho fruto. El diezmo no es lo mismo que las ofrendas. El diezmo es obligatorio, las ofrendas son voluntarias. El que no da el diezmo es un ladrón y si hay ladrones en nuestras comunidades recibiremos maldición. El que diezma mantiene el cielo abierto. El que ofrenda después de haber dado el diezmo segará gran bendición, si siembra en buena tierra.

En esta parashá están los mandamientos número 388 – 396 de los 613:
Parashá 38 Kóraj
Números 16:1 – 18:32
Por Dr. S. K. Blad
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